sábado, agosto 22, 2026

Cómo se siente la ira en mi cuerpo

Una de mis formas de ira proviene del dolor emocional. ¿Cómo lo siento físicamente? Yo siento primero algo en el esternón, como si se estuviera liberando una sustancia fría y ácida desde ahí hacia mi pecho, y a continuación la sensación se me traslada en un segundo a mi lóbulo frontal, donde siento como si se empezaran a desconectar todas las neuronas que controlan mi pensamiento racional.

Lo que viene a continuación es difuso. Es una mezcla de pensamientos acelerados, sobrepensar en la situación y tratar de protegerme de la mejor manera, tratando de adelantarme a lo que va a pasar y empezar a tratar de atar cabos sueltos acerca de la razón de lo que me causó el dolor, pero estos pensamientos se van diluyendo en una sensación de calor en mi sien; mis brazos y mis codos se sienten diferentes, pesados, pero llenándose de una energía latente.

Si estoy solo, la ira se convierte en deseos de acción que se sienten inevitables y mi razón entra en modo de protección. Otra protección, una protección de ella misma sobre mi yo animal, el que quiere defenderse con agresión. Esta guerra en mi cabeza es dolorosa; me llena de adrenalina y de cortisol, que me provocan sudar frío y temblar la mano izquierda. Un dolor agudo en mi codo empieza a intensificarse.

Si estoy con alguien, especialmente con la persona que me causó la ira, esa energía en los brazos se convierte en manoteos, ese calor en la sien baja a mi garganta y siente que me aprieta y me hace exclamar lo que me enoja, por qué me enoja, y la razón quiere explicarlo todo y al mismo tiempo el instinto quiere reclamar, quiere rendición inmediata a mi ira, para poder saciarla, para poder calmarla.

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